domingo, 7 de marzo de 2010

Reach out and touch faith

se apaciguan los fantasmas neuróticos y las pulsiones neurotizantes, los unfinished business se hacen más claros, menos amenazantes, los domingos menos tristes, pasan simpáticos, ya no los trato de evitar alguna solución, alguna mano amiga, un sábado de enfrentamiento triunfante ante arraigados miedos, un domingo en el mercado de pulgas y una silla destruida y divina que ha pasado a ser mi primer mueble y, sobre todo, sentir la energía en el cuerpo. que volvió a correr sangre.

jueves, 4 de marzo de 2010

Nunca Nunca

y nunca nunca te vueles la cabeza si tenés el corazón roto en compañía de esos conocidos de toda la vida y nunca nunca les hagas confesiones sexuales de esas impronunciables y después mucho no te acuerdes y nunca nunca te encuentres -saliendo del gimnasio- a uno de ellos, el más sensible pero también el más chusma, y te quedes charlando y compartiendo una cerveza cuando ni siquiera te bajaron las pulsaciones, y te pregunte por tu status civil y te pongas a hablar en serio, y te confiese pero tu ex-novio era medio raro, te pedía cosas sexuales muy extrañas y no sepas qué cara poner mientras tu archivo mental se tilda, missing scene, y no sepas qué le confesaste pero, en cambio, estés completamente segura de que todos tus amigos ya están enterados y nunca nunca histeriquees y beses y franelees a uno de ellos, tu antítesis, ese que nunca te cayó bien, ese que siempre se llena la boca con delirios malintencionados y nunca nunca después de haberle dado tu nro. de teléfono, te pongas a llorar en frente de él y le confieses todos tus traumas y el dolor que te produce que tu padre sea bipolar y que vos lo tengas que cuidar y nunca nunca dos semanas después te lo encuentres, y él tarde en saludarte, y te de un beso tan express como si tuvieras lepra, y sólo mire a tus amigas cuando hable, y se ponga nervioso porque él sí recuerda y vos no, vos tenés vergüenza hasta ahi, pero él, peor, mucho peor, tiene vergüenza ajena de vos y nunca nunca pero nunca, este fin de semana tengas que asistir al cumpleaños de una de tus mejores amigas, que los invitó a todos ellos, y aunque tengas el duelo de tu ex un poco mejor trabajado, sepas que te quedan dos alternativas: volver a volarte la cabeza en compañía de esos conocidos de toda la vida justamente por esa compañía; o pasar la velada sobria, sufriendo la tortura de la incomodidad, de la inadequacy propia de la época en la que los conociste y que pensaste superar para siempre y que tendrás que adolecer una vez más, hasta que el tiempo pase y ya no importe y hayan otras torturas.

Patética III

cuando papá me responde que no va a usar la computadora porque va a terminar de ver third watch y yo me alegro porque, entre esperar que el agua hierva para hacer la tarta de zapallo y el mandar CV compulsivamente, se me pasó el capítulo de arrested development y, en su lugar, puedo ver 30 rock en la pc, me encuentro con una revelación profana y patética: crisis mimética, te odio Lacan. el tiempo de la gente desempleada y sin una pc propia con la que escribir todas las monografías que adeuda y/o buscar empleo, se mide por los horarios de la tv. empiezo a sospechar que no sólo estoy perdiendo el tiempo y procrastinando en demasía... empiezo a intuir que me estoy volviendo patética y si bien me he convertido en un ama de casa temporal, con todo el respeto que ese rol se merece, lo triste es que a mí se me queman las empanadas, me olvido de comprar mil cosas en el super, y me resulta imposible mantener el orden en la casa

martes, 2 de marzo de 2010

Breakthrough

Me tranquiliza, por un lado, que el psiquiatra de mi padre tenga en su biblioteca un ejemplar de El Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. Me intranquiliza, por otro lado, que parezca aún más desquiciado que mi padre: gajes del oficio, I guess. Como el detective que descubre al asesino porque es el único que sabe realmente ponerse en su lugar, pensar o identificarse con él. Duda: ¿la música clásica ha quedado únicamente restringida a las salas de espera? Por mi parte, no puedo sino asociarla - al menos a la radio Amadeus- a esos recintos. Quizás por eso me perturba un tanto. Demasiados años de escucharla con la función de tapar conversaciones ajenas con psicólogos o psiquiatras. Debe ser. De a poco, creo, me voy depurando de presupuestos positivistas y ya no espero cambiar para mejor. Ni progreso, ni superación. En cambio, mirando hoy la germinación de lentejas que hice en un intento de crear vida para salir del bajón, noto cómo si bien de un lado hay un par que crecieron bastante, también hay muchos brotes que se llenaron de hongos. Y siempre me va a costar todo, especialmente habiendo crecido con padres tan depresivos y desquiciados. Y aunque resista, aunque de las cuatro hermanas sea la única que se negó a tomar antidepresivos durante la adolescencia, aunque tache todos los ítems que componen mis frecuentes listas de asuntos pendientes o to do lists, siempre será un proceso, siempre habrá peros válidos, y siempre existirá una agonía y una lucha interna. Pero, supongo, siempre habrá también algo brotando y algo pudriéndose. Simultáneamente.

lunes, 1 de marzo de 2010

Cara de espanto...

... como cuando le conté a mi psicóloga que de nena jugaba a la madre soltera: recuerdo despedir a mis hijos (muñecas y peluches) por la mañana porque "mami tiene que ir a trabajar pero se quedan con la niñera que es muy buena", y llegar exhausta - 3 minutos después- por la noche, repitiéndoles mamá está cansada, no me hagan renegar!