volviéndome a sentir fuera de foco
a punto de ir a reclamar un plan trabajar. me conformaría, de todos modos, con un "plan vital"
sequía total, total. pero prefiriendo pegarme un tiro en la concha a salir. me deprime la idea.
y todo todo el tiempo me resulta imposible socializar. por eso, demasiado autoconsciente de cada palabra y gesto, me siento perpetuamente incómoda.
Como un ritornello, I would prefer not to reaparece en mi incomodante cabeza, y así, "bartlebizada", ya me voy hartando, no sé si de enero o de mí misma.
viernes, 29 de enero de 2010
martes, 26 de enero de 2010
Baby, did you forget to take your meds?
Algo debía tener el 26, pero no. O quizás sí, quizás sea toda esta mierda. Ni mis uñas azules metálicas pudieron levantarme el ánimo. Y entrar al mail de mi ex ex no ayudó: qué obsceno es el amor ajeno, cuán conchudo es el amor de un ex con otra. Y qué ganas de coger. Igual, con alguien que me acompañe al cine o a una milonga me conformo. Pero no me dan ganas de ver a nadie real, existente. Debería, a esta altura, conformarme con ellos.
Tarot conchudo: justo cuando estaba tomando coraje para hacer algo, tiene que salir "desastre"
Volver con la frente en alto: 13 horas - straight up- de dosis de compañía de esa amiga tan indispensable que vuelve después de un año. Hoy, culpable, admito que me da fiaca que esté: no estaba mentalizada y ella ocupa tanto espacio, tanta energía.
Dudas existenciales:
- ¿Cómo desear empezar canto y no parecer una patética aspirante de alguna versión sudaca de American Idol?
- ¿Por qué me deprimen tanto los retornos?
- ¿Buscar trabajo o quemar ahorros y suicidarme por la exposición prolongada a las dudas existenciales?
bicho de camping
Pensaba que, a esta altura, ya sabía un par de cositas sobre mí misma. Pero no.
10 días en carpa me demostraron que puedo ser feliz en un campins.
Jamás me lo hubiera imaginado.
viernes, 1 de enero de 2010
Abúlica
No. Ni siquiera podría decir deprimida. Aburrida. Quizás. Resignada (?) Apática...
Ni siquiera me preocupa que mi little sis no haya probado bocado alguno durante las cenas de estas recientes fiestas. Ni siquiera me puso triste la perpetua depresión paterna que lo convierte en un perpetuo indiferente e inmutable ser ante cualquier contexto. Ni siquiera me irritó mi madre, que, en una de sus afamadas actuaciones dramáticas, logró hacer que se suspendiera la cena de fin de año y de despedida de mi laburo, echándome la culpa ante -mis ahora- ex jefes. Nada. Ni siquiera me autocompadecí por no haber salido en año nuevo, ni hoy viernes, ni el fin de semana pasado. Ni siquiera le reproché a mis amigas que no me hayan respondido mi trillado mensaje de feliz año. No.
Me pica la crostita de la rodilla y mi bello vello púbico está tan largo que me la paso enrulándolo. Es un vicio. Me duele, por eso, el dedo índice izquierdo. Mañana me depilo, mañana me depilo.
No tengo sueño, ni hambre, ni ganas de ver tv, ni de leer más.
Necesito vacaciones de mí.
Tip de fin de año
Una buena manera de evitar la exposición prolongada a la familia que, como ya fue ampliamente demostrado, tan danina puede ser, es la siguiente:
Enciérrese en alguna habitación a leer. Cuando lo llamen a poner la mesa, a revolver algún mejunje, o a "pasar tiempo" con ellos, adviértales: "es que me propuse como meta de fin de año terminar de leer esta novela".
A mí, ayer, me funcionó. Y terminé Flores robadas...
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